
Tengo una fuerte impresión de el momento justo que entré como de casualidad en una pequeña iglesia Románica en Atienza que de paseo por sus calles... se nos acercó nuestro guía Roc y empujó la puerta creyendo que estaría cerrada, cual fue nuestra sorpresa la del club de los cinco cuando girando al unísono vimos ceder la pesada puerta ante el empuje del guía y entrando en su morada pequeña, sencilla y austera de piedra milenaria, vi con asombro una vez estuve sentada, el Cristo crucificado iluminado solo por la luz del sol del atardecer que entraba por la ventana enfrete de su imagen, creo que no me condiciona ninguna fe , pero me sobrecogió la paz , y el silencio que emanaba de aquella estancia pequeña, iluminando al Cristo. |